Siempre creemos que lo sabemos todo, ¿verdad?

—¡Ya está el sabelotodo!

Y aunque alguien nos parezca un “sabelotodo”, quizás esta vez tenga razón. Quizás suele tenerla, y eso puede generar en nosotros cierta incomodidad: envidia, celos… y a veces reaccionamos con burla o desdén.

Reflexionemos

El otro día, durante un corte de luz en la ciudad, en un grupo de vecinos alguien compartió una posible causa. Lo primero que pensé fue: “¡Qué tontería, eso no tiene sentido!”. Pero más tarde, escuchando una explicación en la radio, me di cuenta de que esa persona tenía razón.

La cuestión es que cada suceso es distinto. No debemos dejarnos llevar por la primera impresión. Escuchemos, analicemos… y luego opinemos. Si no entendemos o no llegamos a una conclusión, lo más sabio es preguntar con humildad a quien propuso la idea.

Escuchemos. Escuchemos de verdad.Y no pensemos que somos mejores que los demás.

“Si alguien puede demostrarme que estoy equivocado y me muestra en qué lo estoy, cambiaré con gusto, pues busco la verdad, y la verdad nunca ha dañado a nadie.”

—Marco Aurelio

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